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Como modesta contribución a la celebración del cuarto centenario de la muerte de Cervantes (1616), El Barroquista inicia una serie de Píldoras Cervantinas.

¿Cómo se llama Don Quijote?

No es una pregunta trampa. La respuesta no es tan obvia.

Miguel de Cervantes, uno de los escritores más precisos y detallistas de la historia de la literatura, no nos cuenta en toda su obra cómo se llama su protagonista. Al menos, no su nombre completo y no nos lo cuenta con claridad. Sabemos que se llama Alonso, de eso no hay duda, pero en ningún momento nos indica claramente su apellido.

Dice Cervantes:

Quieren decir que tenía el sobrenombre de Quijada, o Quesada, que en esto no hay alguna diferencia en los autores que deste caso escriben; aunque, por conjeturas verosímiles, se deja entender que se llamaba Quejana. […] Puesto nombre, y tan a su gusto, a su caballo, quiso ponérsele a sí mismo, y en  este pensamiento duró otros ocho días, y al cabo se vino a llamar don Quijote; de donde -como queda dicho- tomaron ocasión los autores desta tan verdadera historia que, sin duda, se debía de llamar Quijada, y no Quesada, como otros quisieron decir“.

La confusión no es casual. Cervantes quiere jugar de forma deliberada con esa ambigüedad. Todos los personajes (excepto la mujer de Sancho) y todos los lugares de la novela están definidos y se les llama por su nombre, excepto a Don Quijote, de quién tampoco conocemos el lugar exacto de origen, ya que Cervantes “no quiere acordarse” del topónimo exacto.

Más adelante (Primera parte, capítulo XLIX) el propio Don Quijote habla de “las aventuras y desafíos que también acabaron en Borgoña los valientes españoles Pedro Barba y Gutierre Quijada (de cuya alcurnia yo desciendo por línea recta de varón)”.

Con gran inteligencia, Cervantes crea así un pequeño misterio, dejando entre sombras la identidad de su alterado hidalgo. El secreto le sirve para camuflar su narración como historia real y no pocos estudiosos han querido ver que esta discreción de Cervantes se debe a que Don Quijote estaba basado en una persona real.


 

Fuente
Martín de Riquer, Para leer a Cervantes, 2003.

Imagen de encabezamiento
Don Quijote representado por Honoré Daumier (ca. 1868) [Wikipedia]