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Felipe IVEl hombre

Felipe Domingo Víctor de la Cruz nació en Valladolid el 8 de abril de 1605. Sus padres Felipe III y Margarita de Austria, que eran primos segundos entre sí, tuvieron ocho hijos, de los cuales Felipe fue, obviamente, el primer varón. No nació en Madrid, sino en el Palacio Real de Valladolid, a donde el Duque de Lerma había trasladado la corte en 1601 con la intención de incrementar el valor del suelo de la ciudad y pegar un “pelotazo inmobiliario” en versión del siglo XVII. En ese mismo palacio vallisoletano había nacido su hermana Ana María Mauricia, que en el futuro sería la madre de Luis XIV.

Con sólo seis años le prometieron con Isabel de Borbón, la hija del rey Enrique IV de Francia y María de Medici. Los prometidos se casaron cuando Felipe tenía solamente diez años (la novia tenía doce). Su vida familiar fue durísima, enterrando numerosos hijos. De los siete que tuvieron, los dos primeros murieron al nacer y sólo dos llegaron a adultos: el heredero Baltasar Carlos, que murió con dieciséis años de viruela, y María Teresa, que llegaría a superar los cuarenta, siendo esposa de Luis XIV, que era primo carnal suyo tanto por parte de padre como de madre. Cosas de los Austrias.

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Cuando su primera esposa murió, como no había sido capaz todavía de procrear un heredero varón que sobreviviese, a Felipe le tocó casarse con su sobrina Mariana. La novia tenía quince años; el novio, cuarenta y cuatro. A pesar de ello tuvieron cinco hijos, tres de los cuales tampoco superaron la infancia. Pero, esta vez sí, lograron engendrar un hijo que llegó a reinar: el futuro Carlos II, que a su vez moriría sin herederos a causa de la débil salud que provocaba tanta mezcla de sangre familiar en sus antepasados.

Felipe fue un hombre melancólico, obsesivamente religioso, de ánimo sombrío y muy abatido por haber enterrado a nueve de sus doce hijos y por ser espectador de excepción del desmoronamiento de la gran Monarquía hispánica que su abuelo y bisabuelo habían creado. Era un apasionado del teatro y la poesía, tenía un aceptable gusto musical, adoraba la caza y era un coleccionista empedernido. Los testimonios coinciden en que era más inteligente que su padre… pero que las cosas de reinar le aburrían. Lo único que le apasionaba más que el teatro y la caza eran las mujeres: sus dos reinas tuvieron que soportar que tuviese decenas de amoríos públicos, de los cuales nacerían al menos una decena de hijos ilegítimos, todos ellos notablemente más sanos que sus descendientes oficiales.

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El Rey

Ya desde niño, Felipe contó a su lado con el ambicioso Conde-duque de Olivares, que se encargaría de mantener entretenido al rey para poder dedicarse a gestionar el país a su modo. Cuando Felipe nació había muchas esperanzas en que enderezase el decadente rumbo del reino, cosa que su autocomplaciente padre nunca había podido lograr. En realidad la situación del Imperio era insostenible y al reinado de Felipe IV le tocaría dar testimonio de una larga decadencia política. Ya que reinó durante más de cuarenta y cuatro años, el tercer reinado más largo de la Historia de España, puede decirse que esa decadencia fue lenta pero segura.

El Imperio se rompía por todas partes y los numerosos conflictos políticos, sociales y religiosos que se vivieron por todo el reino le dieron la puntilla. La administración de la corona estaba obsoleta y había una gran resistencia a renovarla. La corrupción estaba disparada desde el reinado de su padre y el gobierno de su corrupto valido, el Duque de Lerma. Los gigantescos gastos del Imperio no podían ser cubiertos por la hacienda real, que se desangraba en las guerras para defender los territorios del norte de Europa. De hecho, la Corona vivió en tiempos de Felipe cuatro bancarrotas (1627, 1647, 1656 y 1662). Ante este panorama, Francia e Inglaterra estaban al acecho, deseando crecer a partir del desmoronamiento español.

Y para colmo, desde 1640 la propia estabilidad interior de España saltó por los aires con graves revueltas: Cataluña (1640-1652), Portugal (1640-1658) y Andalucía (1641) se levantaron contra el rey, una grave crisis que se iba a saldar con la definitiva independencia portuguesa. Durante su reinado, la derrota en Rocroi en 1643 y la firma de la Paz de Westfalia en 1648 marcarían el principio del fin para la hegemonía española en Europa. Y Felipe IV, para su desgracia, sería el protagonista de ello.

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El personaje histórico

Felipe IV de España era llamado el Rey Planeta. Su reinado, con todos sus claroscuros, es clave para entender toda la Historia de España posterior, especialmente muchos de los problemas endémicos del país, algunos de lo cuales subsisten en la actualidad, como la frágil e indefinida cohesión territorial. El mismo año de su muerte (1665) tuvo lugar la independencia de Portugal. Todo un símbolo.

Por una extraña paradoja, la posteridad recuerda al Felipe mecenas, el monarca del Siglo de Oro, el rey amante del teatro y de las actrices que en él actuaban… El mismo hombre en cuyo reinado convivieron Quevedo, Velázquez, Calderón y Lope y bajo cuyo mandato se adquirieron las inmensas colecciones de arte que hoy se admiran en el Museo del Prado fue el responsable de finiquitar el poderío internacional hispano. El principal protagonista de una etapa apasionante donde la decadencia y la excelencia se mezclan a partes iguales. Quizás un anticipo de toda la historia española posterior.

 

Philip_IV_of_Spain_-_Velázquez_1644

 

8 de abril de 2015

410º Aniversario del nacimiento de Felipe IV

 

Todas las imágenes del artículo son detalles de retratos de Felipe IV pintados por Diego Velázquez. Los detalles pertenencen, por orden, a las siguientes obras:

Retrato de Felipe IV (1656), National Gallery
La familia de Felipe IV o Las Meninas (1656), Museo del Prado
Felipe IV de castaño y plata (c.1635), National Gallery
Felipe IV a caballo (1634), Museo del Prado
Felipe IV en Fraga (1644), Frick Collection

– Todas las imágenes proceden de Wikipedia –